Posmodern Talking

Enhorabuena, acaba usted de adquirir un producto comercial más. A partir de ahora lo podrá acumular, lo podrá romper o lo podrá tirar, pero también lo podrá mirar, comprender o rechazar. Este producto pretende cambiar su vida pero no podrá, será absorbido por una bola de fuego cuesta abajo, será calcinado por la flamante industria cultural.

La industria cultural es una lógica vinculada a la mercancía, una lógica de lo mercantil a lo humano (la cultura). El humano por tanto queda excluido de esta lógica abstracta porque predomina la objetivación del objeto de mercado.1 Tomando esta definición del actual panorama de la cultura, del arte, de la sociedad… me veo desolado, claro que por otro lado uno toma conciencia de lo que estoy viviendo, y esa es la mayor de las motivaciones para el discurso artístico y fotográfico: el tomar conciencia histórica y cultural.

La posmodernidad se inicia supuestamente (para Charles Jeckens) con la demolición del conjunto habitacional Pruitt-Igoe el 15 de julio de 1972 que se entendió como el fracaso más absoluto de la arquitectura moderna, de los valores modernos, iniciándose por tanto la llamada posmodernidad.2 Pero lo cierto es que la posmodernidad tiene mucho más detrás de sí. La posmodernidad nos ha absorbido, llevamos encima la carga histórica y ya nunca volveremos a ser como antes. La posmodernidad, en cuanto al arte, trajo consigo, desde la integración de los medios de comunicación de masas o la cultura popular a gran escala en los comienzos de los años veinte, la lógica de la industria cultural.

La sociedad actual se ve conducida a la lógica de la catástrofe, teniendo la obligación de ceñirse a patrones espacio temporales inorgánicos, estamos generando nuestra propia muerte, la muerte de lo orgánico, lo humano, la muerte de la cultura. Este es el paso de lo humano a la mercancía. De esta forma el arte se ve intrínsecamente relacionado con la reflexión filosófica, y su naturaleza histórica y social ya es inevitable.3 Para teóricos de la estética como Adorno o Horckheimer estamos entrando en una experiencia barroca del mundo. Ya no nos interesa lo vivo, lo nuestro, la cultura humana, nos interesa mucho más la mercancía, la llamada naturaleza muerta.

Estas reflexiones acerca de la posmodernidad y de la industria cultural me causan una sensación de vacío absoluto, un nihilismo imparable. El tomar conciencia histórica me hace ver que la posmodernidad nos introduce en su ritmo mercantil trepidante, no nos deja ir a un ritmo normal y lo que hoy es viejo mañana será nuevo una y otra vez, sólo cambiará la interpretación del objeto para ponerlo en circulación en el mercado. En la posmodernidad el autor ya no ofrece una obra que transmita lo que siente sino que su trabajo sobre el material muestra hasta qué punto el sentido del mundo tiene elementos que constantemente le desbordan y trascienden. Pero sabiendo que ya no puedo ofrecer nada más que mercancía, que incluso el reflexionar sobre la propia muerte del arte ya no es rompedor, que todo será una mera reinterpretación de una lógica inexistente que todo lo engulle, lo atrapa y lo deja podrido, lo deja muerto, sabiendo eso me aprovecho de la industria cultural y si mi obra se quema dentro del mercado me quemo yo con ella, porque ya no se hace arte, se venden personalidades.

¿Y qué hay más comercial que la publicidad? Para mí no hay nada. Por eso he visto en la publicidad el medio más adecuado para desarrollar mi reinterpretación de la muerte del arte. Como soy posmoderno tengo derecho a negarme a mí mismo, porque la posmodernidad pretende ser tan transgresora que acaba por negarse a sí misma, pero no puede, una vez más atrapa ese concepto y lo convierte en objeto de mercado. Por otro lado, al ser posmoderno soy ecléctico ¿no?, pues tengo derecho a viajar por cualquier época, a vender lo viejo y rechazar lo nuevo, porque, total, ya son todo meras reinterpretaciones que acaban por cosificar la personalidad del autor y venderla. La publicidad es una cápsula estimulante del mercado y la imagen es una productora de realidades.

De esta forma intento a través del medio fotográfico viajar por diferentes épocas, cosificar lo que veo y reinterpretarlo otra vez, creando realidades nuevas en las que el arte se consume en pastillas o se bebe en sopa. Para mí estos son conceptos de plástico. Arte y cultura se han estancado para siempre.

 

Algo a destacar totalmente en este trabajo es la influencia de Marcel Duchamp. El autor francés desarrolló el arte Ready-Made (arte encontrado) haciendo de objetos cotidianos obras de arte, subiendo su estatus. Para él el hecho de encontrarte un urinario firmado en un museo y preguntarte porqué está eso ahí ya lo transforma en arte. Duchamp fue uno de los pioneros de la cultura pop y estuvo totalmente ligado a las vanguardias.

Otro autor que es muy influtyente en cuanto al discurso artístico es Andy Warhol. El artista neoyorquino se convirtió en la figura más representativa del arte pop de todos los tiempos. Para Warhol la industria cultural era sensacional y él veía en ella el arte. Hacía arte de la vida cotidiana llevando el arte al público en forma de mercancía y en cierto modo ofreciendo una reinterpretación de los objetos y cosificando una vez más el arte.

Siguiendo el desarrollo conceptual del Ready- Made escojo el nombre del trabajo ofreciendo una reinterpretación del nombre de un grupo de música (Modern Talking) que para mí también representan el cambio a la posmodernidad salvaje que se produce en los años 80. Esto se combina con la reinterpretación de un diseño de Ettore Sottsass. Ettore sottsass fue un arquitecto y diseñador italiano que fundó el equipo de diseño Memphis. Él creo lo que se considera el primer diseño posmoderno de la historia y no podía no introducirlo en este trabajo.

Pero, ¿qué hay más posmoderno que los productos concentrados? En mi trabajo intento representar el eclecticismo absoluto de la posmodernidad en forma de productos concentrados y que además son de tal consumismo que se pueden comer, de esta forma la fotografía crea una realidad inventada en la que para cenar tienes sopa de Warhol y para desayunar unos pasteles hechos con harina de obras de arte posmodernas. Los productos concentrados son eclécticos en sí mismos y son “conceptos de plástico”. Además Warhol se considera una factoría de la industria cultural, él creaba nuevos productos a partir de personas, el creaba estrellas artificiales. Eso es otro punto que intento reinterpretar a partir de la cosificación de su trabajo, queriendo crear una realidad en la que exista una empresa que venda joyas para animales, joyas para comida… y que esas joyas hagan subir tu estatus a obra de arte, pero serás entonces naturaleza muerta y te podrán firmar y exhibirte en un museo.

 

  • BIBLIOGRAFÍA / INFOGRAFÍA.

o   1, Adrorno, Dialéctica Negativa. 1966.

o   2, Wikipedia. http://es.wikipedia.org/wiki/Posmodernidad

o   3, Horckheimer y Adorno, Dialéctica de la Ilustración. 1970.

 

 

RafaelParís© Prohibido su uso, reproducción salvo autorización del autor. 2014.

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