Caminos de tierra y asfalto

A veces nos cuesta mirar más allá de nuestras costumbres, nuestros deberes, obligaciones, aficiones o en definitiva nuestro modo de vida. Esto nos supone pensar que ciertos modo de vida diferentes quedan muy lejanos de nosotros, están obsoletos o ya no son válidos; Pero la costumbre no constituye una verdad.

En “Caminos de tierra y asfalto: en los límites de la historia” intento darle un giro conceptual a la mente de la gente que basándose en un egocentrismo descomunal creen que el mundo rural ya no válido, es arcaico y debe ser sustituido por algo supuestamente más moderno y por lo tanto mejor. Nunca me ha interesado el, ya nombrado, mundo rural; aunque sí me he mantenido en contacto con él. A mí siempre me ha interesado lo urbano, cosmopolita, el ruido, las luces, lo mecánico y eléctrico, esto junto con otra gente forma mi ideario común, mi forma de ver el mundo y me encanta; pero en una ciudad también se destruyen los supuestos mitos de la cultura popular basada en ese ideario, el mundo sigue su supuesto avance y ciertos emblemas desaparecen para dejar paso a cosas nuevas que empezarán entonces a formar el ideario común de otra población. Este suceso de renovación constante, de no saber qué será lo próximo en desaparecer me hizo pensar cuál es ideario común de referencia a una población que se considera anticuada en sus modos de vida, qué forma su cultura popular y en conclusión cómo viven.

A mi parecer, la única forma de saber cómo se vive de alguna forma es precisamente dejar la teoría y pasar a la práctica: empezar a vivir de ese modo. Tomando esto como una máxima de este trabajo me marché a vivir a un pequeño pueblo de la comunidad de Madrid, Villamanrique De Tajo. En esta localidad guardo relación familiar con algunas personas por lo que me resultó fácil hacer este momentáneo traslado. Lo siguiente que hice fue perseguir literalmente a la gente, me interesé por sus vidas, sus inquietudes, sus costumbres…. La gente fue siempre amable conmigo y estuvieron participativos en la creación de las fotografías.

Una influencia totalmente destacable en este trabajo es la del fotógrafo Chris Killip, el cuál desarrolló a lo largo de su trayectoria un discurso sobre los modos de vida de la población de su natal Isla de Man. Killip lo enfocó desde un punto crítico, pesimista y reivindicativo, sin embargo yo simplemente me limité a mostrar. De el manés también he podido aprehender la pasión por el documento fotográfico como material histórico, y reivindicando dicho valor documental intento que algunas imágenes muestren lo más tradicional y arraigado y así hacernos plantearnos si de verdad lo que vemos es actual y en caso de serlo si deberíamos remplazarlo por algo eléctrico, una máquina o una gran cadena de montaje.

Otro fotógrafo que sin duda me ha influenciado es Henri Cartier- Bresson. Esta figura tan importante de la fotografía del siglo XX me ha inspirado en pensar en el llamado “Momento decisivo” para robar fotos a la gente, para reflejar un momento cualquiera en la vida de esa persona que en el fondo es precisamente lo que más me interesa: ¿Qué haces?, eso es lo importante.

Para concluir en estas influencias añadiré a el fotógrafo nocturno por excelencia: Brassaï. En alguna fotografía intento reflejar el mismo interés y entusiasmo por las luces, que en una oscura noche en un pueblo prácticamente desierto nos ayudan a retratar ese ambiente íntimo, misterioso y adictivo de la noche.

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JoeParis©2014

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